Nunca traicionas a otro hombre
La traición destruye la hermandad más rápido que cualquier enemigo externo.

Honor · Palabra · Hermandad
Una hermandad forjada en principios. Cien leyes escritas no para gobernar a los hombres, sino para que cada hombre se gobierne a sí mismo.

“Un hombre enseña lo que sabe a otro hombre, porque el conocimiento que se guarda se pudre. El joven debe ser guiado; el mayor debe ser honrado.”
Principios VII y VIII del Consejo
El código
Cien leyes de honor. Estas son algunas de las que sostienen la hermandad.
La traición destruye la hermandad más rápido que cualquier enemigo externo.
Lo que prometes en privado pesa tanto como lo que firmas en público.
Y corrígelo con respeto en su presencia.
El éxito de un hermano no te amenaza: te muestra el camino.
La humillación rompe, la corrección levanta.
La verdadera justicia nace del silencio, no del ruido.
Incluso si la tuya queda expuesta.
Mandar sin ser ejemplo es humo al viento.
El hombre que puede decir “me equivoqué” es más fuerte que el que finge no fallar.

El juramento
Respétala, aunque no la entiendas. Los secretos entre hombres se guardan para siempre, incluso cuando los caminos se separan. No compitas por ego: compite por excelencia.
Levanta a tus hermanos, pero no camines por ellos. Recibe consejo sin orgullo, porque a veces la voz que más necesitas oír no es la tuya.
La obra
Cien principios reunidos en un solo volumen. Un manual de conducta para el hombre que decide vivir con honor: en su casa, en su trabajo y entre sus hermanos.


El fuego sigue encendido
No se nace hombre del Consejo: se decide serlo. La palabra dada es ley. Da la tuya.